martes, 17 de noviembre de 2015

Volviendo al inicio


Ayer el entrenamiento de surf me regaló un toque de humildad. Tras conseguir hace una semana uno de mis retos, la tabla me ha enseñado que no tenía todo hecho. He tenido que volver al principio, al primer paso: el stand up. No porque fuese incapaz de levantarme de nuevo, sino porque me había aconstumbrado a hacerlo de un modo rápido, que me permitía controlar la tabla a posteriori gracias a la capacidad que tengo para corregirme una vez en pie. Un autoengaño. Aunque ambas formas me permitiesen llegar a la misma meta, a deslizarme sobre la ola, sólo una es válida para mejorar y avanzar hacía posiciones más complicadas. En la superficie todo vale, pero una vez nos adentremos en el mar, lo que antes nos servía puede ahora llevarnos de una forma rápida al fondo. Y seguramente no nos demos cuenta de que el error no fue el último movimiento, si no el primero. Así que ayer comencé de nuevo, en la arena y en la espuma. Entrenando la seguridad en mis pies, y en mi misma, pisando con fuerza sobre la tabla y sobre la vida. 

Decido empezar porque decido hacerlo bien. Si quiero adentrarme lejos, en el mar y en amor, el único camino es pisar sin dudar, desde el primer paso. Enceremos la tabla, y surfeemos...


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