Ayer
fueron 4 horas sin descanso de surf, sin dejar de remar, sin pisar la
arena. Aún tiritando y agotada no podía dejar de buscar una y otra
ola, como si el mar fuera una sustancia totalmente adictiva.
Repetí
el triunfo de hace unas semanas, bajando y girando lateralmente la
ola, desde la barra hasta la orilla. Esta vez con mi tabla, mucho más
corta, inestable y veloz. No tengo duda de que empezar de cero el
pasado lunes y que los stand ups en la arena antes de entrar han
tenido mucho que ver en la mejora con mi tabla. El surf es
constancia, como la vida, enamorarnos de cero una y otra vez, sentar
nuevas bases, aprender...y seguir creyendo en la magia.
Vivir con pasión, surfear con pasión...remar sin descanso.

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