Surfear es amar el
mar, es sentirse muy agradecida cuando te deja volar sobre él y muy pequeña
cuando te golpea con tremenda fuerza. Surfear es aprender a ser paciente y
esperar la ola adecuada en el instante preciso; es ser valiente, para alzarte
por encima de tu miedo y convertirlo en la inercia que te levantará sobre la
cresta cabalgando hacia la orilla. Surfear es ser aprender a ser modesto, a
tener respeto a la naturaleza, a rendirnos ante el mar.
Vivir cada día, es surfear nuestra historia, sentirnos grandes y pequeños, ser valientes, constantes... Es aprender a subirnos a la ola adecuada, esa que nos hará volar, que nos hará libres, y con la que aprenderemos a amar la vida.
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